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Alkimia.info es una investigación en curso. 



Una investigación que tratar de encontrar algunas claves para una perspectiva revolucionaria. Como cualquier persona lúcida sabe este mundo es irreformable y cualquier evolución no será sino para peor. Entonces, una tarea fundamental se nos impone: construir y compartir una posición revolucionaria, de manera que podamos volver a levantar juntas un horizonte y un camino que nos permitan volver a habitar el presente. Las armonías y danzas que cotidianamente ensayamos, hoy separadas, débiles, pequeñas.

Habitar el presente, es decir, el regalo que nos ha sido entregado por todos los pasados, viejos y viejitos. Un pasado cargado también de venenos, tanto más peligrosos cuanto más ocultos o ignorados.

Esta investigación parte de una hipótesis y de una dificultad. La hipótesis, que desde diversos lugares estamos llevando adelante, se basa en la idea de que toda fuerza verdaderamente revolucionaria se ha construido tramando inseparablemente tres dimensiones de la existencia: una dimensión material, medios, espacios, saberes, máquinas...; una dimensión espiritual, sensible, imaginativa, teórica; y una dimensión guerrera, es decir, una capacidad ofensiva y a la vez de defenderse.

La dificultad radica en poder comprender, conjurar y habitar, colectivamente y de manera consistente, la dimensión espiritual. Tenemos ahí algunas intuiciones y muy pocas certezas.

Sabemos que no queremos caer en un ningún espiritualismo abstracto y separado, pues buscamos más bien la trama, la composición entre estas diferentes dimensiones de la existencia. Queremos aprender de la tradición pero sin convertirnos, pues, colectivamente, hoy, en Occidente, no nos pertenece. Y viceversa.

Niños perdidos, seres sin mundo.

Durante la investigación, alquimia, al-khimiya, alkimia se nos apareció como un nombre para la trama entre las tres fuerzas, material, espiritual, guerrera. Alquimia es para nosotras el trabajo del fuego.  El fuego tiene una doble potencia (construir y destruir; arrasar y habitar; técnica y política) y además es símbolo del espíritu, del “volcán interior”. Nadie sabe de que hablas si le hablas del espíritu, hasta ese punto ha arraigado el nihilismo cosificador de nuestra civilización. Pero, si hablamos de un "volcán interior", podemos empezar a imaginar. Así, parece que hablamos con metáforas y, sin embargo, es verdad que dentro de cada una de nosotras late algo como un fuego.

La alquimia pertenece a la más próxima tradición mesiánica, pues existió tanto entre judíos, como entre musulmanes o cristianos, anclándose en la vieja tradición pagana. Una tradición de pensamiento, expresado a veces en verso, que surgió cuando la filosofía se daba como una forma de vida y no como un tipo de clase o de libro. Ligada a la medicina natural o al trabajo sobre el hierro y los metales. Esta tradición no es la nuestra, se perdió, pues las tradiciones son colectivas. Sin embargo, un fuego late en el corazón de su ruina. 

Alquimia es el trabajo del fuego. Este fuego remite a diferentes formas del cuidado. De un cuidado que no quiere ponerse a trabajar, integrarse en el mundo del trabajo, del salario, del dinero, sino al revés, extraer a la vida entera de un mundo donde el trabajo, el salario y la economía son centro sagrado inconsciente. ---  Diferentes formas del cuidado. Cuidado de sí. Cuidado mutuo. Cuidado en el aprendizaje de la técnica, las artes, la palabra. Cuidado en el aprender el dolor y la lucha. Cuidado en el aprender a amar.

Alquimia es un nombre para la insurrección. El brillo que señala su estallido ingobernable.  El sentido de la revolución hacia la que apunta es darnos un mundo habitable, reducir la hostilidad ambiente, interrumpir el ritmo de las máquinas, abriendo otro tempo, otras armonías,  devolver a la existencia la suerte de poder habitar su presente, su don y regalo. Dicho de otro modo, devolver a la existencia la capacidad de amar, y la de recordar. Porque estas capacidades, por mucho que nos suene extraño, son en realidad colectivas.