VIOLENCIA Y DEVASTACIÓN

Habitar en la Metrópoli

OVNI 2015, Arxius de l'Observatori

Dissabte 7 de març 19 h. al CCCB. Gratuit.


Hay una interioridad como un latido,
como el ritmo de un tren de montaña
que entra y que sale de un tunel
con un brillo que es como una afirmación.

Como si las olas del mar vivieran en nosotros mismos,

junto a la orilla, a la salida de un tunel,
y abandonaran sobre la playa al retirarse los cascotes
y fragmentos de cadáveres
de los viejos tiempos,
que con nosotros llevamos
y nos llevan.

Conseguir acompasar con-otras-vidas ese latido y ese vaivén y ese brillo

en el duelo y la celebración, en el descanso y en la actividad,
he ahí la nostalgia originaria que funda mundos sobre la tierra,
que rompe el vacío y la angustia contables, la destrucción sin fin del narcisismo,
la separación económica que llamamos Sociedad.

La Sociedad oculta en la angustia el hecho olvidado de que se funda
en la destrucción infinita colonial 
que retorna como lo reprimido como violencia,
como infinita
violencia-,

así como se funda en la patriota propiedad patriarcal 
que se impone, con los indoeuropeos Imperios Antiguos,
como separación,
en el interior del clan, y de la tribu, y de la tierra,
arrojándonos en el interior del despotismo
como si fuera una segunda naturaleza
que se agarra a la idea de la Ley como un náufrago a su tabla,
porque ya lo ha perdido todo 

y la tierra
y la tribu
y el clan,
y la compañera y el compañero
y al fin hasta las técnicas,

y sólo le queda la confusión y la violencia
y la competitividad, y la economía
y el vacío, la tristeza y la angustia
bajo el sol
de la impotencia.

Por eso hay que recordar lo que nunca hemos sabido, anamnesis 
de la radiante potencia terrestre que nos habita.
Encontrar - a los amigos,
volver - sobre la tierra,
fundar el clan, y una vida común.
Es decir, dotarse de los medios para destituir lo intolerable, 
en cada casa, en cada esquina,
en cada barrio, en todo lugar.