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VIVA EL FUNAMBULISTA EN EL SOL DE MEDIANOCHE
ADIÓS, ABU ALI




LA COMMUNE Link entrada


Dossier con diferentes fragmentos sobre La Commune de París. Link descarga
Vía Abu-Ali

¡EN MARCHA!

Comité invisible Link entrada


"En marcha. Encontrarse. Organizarse. Insurrección" es la última parte del libro anterior del comité invisible, "La insurrección que viene".
Se encuentra entre las páginas 40 y 61 del siguiente pdf


"Un
 rencuentro,
 un
 descubrimiento,
 un
 vasto
 movimiento
 de
 huelga,
 un
 temblor
 de
 tierra:
 cualquier
 acontecimiento
 produce
 verdad,
 alterando
 nuestra 
manera 
de 
estar 
en 
el 
mundo. 
Inversamente, 
una
constante
 que 
nos
 resulta
 indiferente,
 que
 nos
 deja
 iguales,
 que
 no
 compromete
 a
 nada,
 no
 merece
 el
 nombre 
de 
verdad.
 Hay
 una
 verdad 
subyacente
 a
 cada
 gesto,
 a
 cada
 práctica,
 a
 cada
 relación,
 a
 cada
 situación.
 La
 costumbre
 de
 eludirla,
 de
 gestionar,
 es 
lo
 que 
produce
 el 
desvarío 
característico 
más
frecuente
 en 
esta
 época.
 De
 hecho,
 todo
 se
 implica
 con
 todo.
 El
 sentimiento
 de
 vivir
 en
 la
 mentira
todavía 
es 
verdad. 
Se 
trata
 de 
no 
perderla,
 incluso
 de 
partir
 de 
ella.
 Una 
verdad
 no 
es 
una 
visión d
el
mundo 
sino 
lo 
que 
nos 
mantiene 
unidos 
a 
él
 de
 modo
 irreductible.
 Una
 verdad
 no
 es
 cosa
 alguna
 que
 se
 posea
 sino
 algo
 que 
nos 
sostiene. 
Me 
hace 
y 
me 
deshace, 
me 
constituye 
y 
me 
destituye 
como individuo, 
me 
aleja
 de 
muchos 
y 
me 
vincula
 con 
los 
que 
la 
comparten.
" Link de descarga


El mundo entre los vivos y los muertos.

Ciutat Morta en OVNI 2014  "In Limbo".

1ºPARTE


1. In Limbo.

Vivimos en el Limbo, en una ciudad muerta, no porque la catástrofe amenace de todas partes sin terminar de cumplirse, sino porque habitando ya en medio de la catástrofe no sabemos bien qué hacer con ella.

2. El mejor nervio de la fuerza revolucionaria.

Walter Benjamin decía en las "Tesis sobre la historia" que la socialdemocracia, con una idea de la historia que mira hacia las generaciones futuras, bajo el dogma del progreso, había cortado el nervio principal de la fuerza revolucionaria, pues se desaprendía "tanto el odio como la voluntad de sacrificio”. En ese mismo sentido el viejo Marx hablaba de la clase vengadora que llevará a su fin la obra de liberación en nombre de tantas generaciones de vencidos. 

Hoy, sin embargo, la socialdemocracia y el progreso no sólo no dominan la escena política, sino que sólo existen como muertos vivientes, hongos que se pudren en la boca de tantos militantes de buena y de mala fe, reformistas del tiempo. No obstante, la confusión es grande y extendiéndose a través de internet sigue latiendo entre los movimientos y los grupos de izquierda. Por eso hay que agradecer a este documental la apertura en la que Rodri – uno de los condenados en el caso del 4F –, con una pregunta y una respuesta quiebra toda esta confusión:
“¿Justicia? No, yo no espero Justicia. Lo que quiero es venganza. Sólo la venganza devolverá un cierto equilibrio.” 
También la madre de Rodri afirma más adelante en la película:
“El error ha sido confiar tanto en la Justicia. No pensaba que todo fuera tan cínico.” 
La verdad es que el orden de este mundo está acabado y la Justicia no es sino barbarie. 

En la era de la guerra global contra el terrorismo y del capitalismo desbocado todo el ámbito del Derecho es una broma de mal gusto, un apaño entre amigos, impunidad, y tiranía. El documental del 4F dice con renglones torcidos lo que todo el mundo reconoce rectamente en su corazón y en su estómago, que este mundo es irreformable y que la existencia nos reclama una insurrección. Pero nos resistimos a reconocer esta verdad sensible, esta sensibilidad común, y los movimientos siguen ahondando la confusión creyendo todavía en la Justicia, en el Derecho, en las instituciones, y pretendiendo poder “reapropiárselas” bajo las ideas de constitución y de poder constituyente. No es una ley nueva o una burocracia nueva lo que nos falta, sino una manera de vivir. 

Frente a un reformismo que se niega a pensar por miedo a no ser comprendido, en el devenir revolucionario late toda una idea nueva sobre la vida. Y ésta encuentra una palanca para desplegarse en la perspectiva del ajuste de cuentas con un orden que humilla y revienta. 
"No hace falta colgar a un banquero una vez has ocupado y destruido el banco, y has subvertido su logística" se dice en las" Primeras medidas revolucionarias".

3. Colonizados.

El documental avanza por los espacios tenebrosos y ordenados que estructuran este vacío enfermo de orden, de obediencia, donde el poder parece ausente detrás de las cámaras y de las puertas de los despachos, disponiendo los ambientes donde tan bien nos auto-gobernamos. Y parece ausente porque, en primer lugar, el poder está dentro de nosotras mismas, estructurando nuestro miedo. El control no está solamente ahí fuera my friend, sino presente como un “estar conectados” que a través de la espina dorsal se ancla en tu culo.

El poder parece ausente, en segundo lugar, porque ya no está tanto en unos Parlamentos títeres de fuerzas oceánicas, como en las infraestructuras mismas que lo conectan con el oceánico espacio metropolitano. Infraestructuras que disponen el orden de las corrientes, de los flujos, de capitales, de vehículos, de energía, de datos, de personas, en Ceuta, en Melilla, en todas partes. Orden que colonizando en Occidente las diferentes dimensiones de la existencia, desde el trabajo hasta los afectos, el lenguaje o nuestro deambular on line o no, hace de nosotras vivientes anestesiadas y como muertas, llevadas de un lugar a otro, nunca presentes pero siempre conectadas, produciendo un valor que se captura cibernéticamente. Hay en este documental una mirada apocalíptica sobre Barcelona y sobre el mundo que la atraviesa, pues, ¿quién está más vivo que Patricia Heras? 

4. Ciudad muerta.

“El caso del 4F es como cuando ves aquellas nubes de contaminación sobre la ciudad, es una nube de mierda.” Las imágenes grabadas de manera oculta en las comisarías de los Mossos son una parodia sin gracia de La Naranja Mecánica. Siendo a la vez su continuación, pues la banda de sádicos, al final de la película, se hacían policías (mossos) para poder pegar palizas sin tener ya que ocultarse, como ocurre en Barcelona o en cualquier lugar del planeta. Certeramente se ha dicho que  la ola insurreccional que nos ha tocado vivir, y que corre de ciudad en ciudad y de país en país, se juega en un combate contra la policía. Y, sin embargo, la policía es una fuerza que se revela totalmente insuficiente ante una insurrección generalizada. Esta constatación señala los medios que nos faltan, así como la toma de partido que impone el presente.

Esto me trae a la memoria la alegría desbocada que aparece en el documental, durante una fiesta de apoyo a los encausados del 4F, cuando se conoce la noticia de la muerte de Pinochet. “¡Ha muerto Pinochet! ¡Uee!”

5. ¿Cuándo más vivos?

La película empieza como una investigación de cine negro. Un mapa oscuro muestra el recorrido de los hechos de aquella noche, el 4 de Febrero del 2006, el 4F. ¿Pero, quién ha muerto aquí? Es la ciudad. Una metrópolis quebrantada que se lleva por delante la vida de Patricia Heras, un ser habitado por la palabra poética cuya sensibilidad no le deja soportar más un orden desquiciado. Y despiadado. Pero no únicamente porque todas nuestras vidas están condenadas, y lo sabemos. ¿Es que nos hemos sentido alguna vez más vivas que habitando todos esos momentos de excepción que ponen el orden cabeza abajo y que, durante estos últimos años, no dejan de estallar aquí y en todas partes? Las huelgas generales, las plazas, las ocupaciones, los sabotajes, las manifestaciones salvajes... Y sin embargo, construir una fuerza ahí donde vivimos no es algo opuesto a toda la tarea de destrucción que este mundo reclama, es solamente su continuación por otros medios.

6. Un cadáver entre las manos.

Jordi Hereu, Carles Martí, Josep Trías, Joan Clos, la mediocridad de los jefes de la política clásica de esta ciudad son el índice, el signo más claro, del cadáver que tienen entre manos. Barcelona está sembrada de monumentos a personajes esclavistas, que desplegaron en las colonias una brutalidad que hoy retorna sobre nosotras como la imagen impasible de la superficie de un lago: Colón, López, o Güell, cuya impasible serenidad oculta, en la imagen especular que nos devuelven, un fondo de tragedia, un fondo sin fondo en el que cualquiera puede ahogarse sin que nadie se entere. Una especie de fin del mundo vacío, sin ruido y sin escándalo, de tanto ruido y de tanto escándalo.  

En estos momentos se precisa la mayor atención para no olvidar que presentarse a las elecciones es insuflar vida a un muerto, es devolver validez a un orden desfasado, es jugar a que devolviendo la vida a Frankenstein no cavamos nuestra propia tumba.

Lo que la situación nos reclama es un desplazamiento estratégico. En La Base, el otro día, lo expresaban bien:
Organizarse en todo lugar, por todas partes, constituir una fuerza para la secesión colectiva respecto al mundo capitalista. Construir autonomía es constituir un mundo, es decir, otra manera de vivir aquí. Una manera de vivir, de tratarse, de cuidar de sí y de las demás, una manera de construir y de luchar, de sentir, de amar. Cumplir este objetivo no significa construir alternativas sino convertirse en revolucionarios.

"Una sola chispa puede incendiar la pradera"


"UNA SOLA CHISPA PUEDE INCENDIAR LA PRADERA"


13.  El hundimiento 


Alquímico será por ejemplo el momento en que la vergüenza nos sea insoportable. ¿No oís como desde el futuro nos preguntan: pero, es que no lo sabíais? ¿Y nosotros, deberemos mentir como los alemanes y afirmar que no-sabíamos? ¿Es que no sabemos de nuestros Lagers, de nuestros campos? Deportaciones, CIE's, controles de identidad aleatorios. ¿No sabemos de la “crisis agrícola mundial” producto de la liberalización de los mercados y las operaciones de deuda? ¿Del papel estructural de las ONGs en el control de la miseria? ¿De la complacencia sistémica con paramilitares y mafias? ¿O acerca de en qué lugares y según qué lógica infame se hacen nuestras ropas y nuestro calzado, ordenadores y teléfonos? —– Pero más cerca. ¿No sabemos de tanta mezquindad cotidiana, de tanta tristeza y absurdo producto del mundo del trabajo y la necesidad de dinero? ¿No sabemos de la frustración de nuestros anhelos? ¿Del trato con nuestras compañeras? ¿No volcamos hacia otros las culpas sin buscar con otros las salidas? ¿No sabemos que nos engañan y nos roban toda la vida, que para ello educamos a nuestras hijos y hemos sido educados? Sí, lo sabíamos. Incluso bajo el supuesto de que la tecnología crea un mundo excesivo, para nuestra percepción, para nuestra sensibilidad. Aunque oscuramente lo sabíamos, pero, hasta ahora el orden del capitalismo democrático daba seguridad – o ilusión de seguridad –, daba un futuro, una vida. Por muy indigente que ésta fuera, era una vida. En una vida de Lager unos son vigilantes y otros prisioneros. Entre los vigilantes hay científicos y policías. Entre los prisioneros, capos que colaboran y muertos vivientes. También hay quien aspira a capo. Hoy, todo esto ha estallado y aflora la podredumbre.
     Alquimia es, en sentido esotérico (oculto), el proceso que conduce a una transformación de la sensibilidad. Es cuando un mundo se hace insoportable a sí mismo.
Entonces, revela su arbitrariedad el orden que distribuye los roles y las posiciones relativas, que sanciona las conductas (normal/anormal), que sostiene (y se sostiene sobre) la red de controles, la continuidad de las coacciones y humillaciones. A partir de ese momento, aparece no ya como orden sino como despotismo y tiranía.
     Es cuando, en la doble vertiente de la soberanía tradicional – el lazo mágico que vincula y el orden legal que estipula –, la ley aparece como tiranía y el lazo mágico pende de un hilo. En esos momentos, si la dimensión técnica, gubernamental, del poder, sigue funcionando; la dimensión teológica se haya en quiebra. La dimensión teológica del poder, que ofrece protección en el tiempo, que da un futuro, que da seguridad, sin hacer propiamente nada, se haya en el presente calcinada.
Cuando algo así ocurre, las convicciones se ven sacudidas, los automatismos se ven laminados por la evidencia del hundimiento de la seguridad. Sea en la Barcelona de 1909 o en la de 2011. Los habitantes de las metrópolis salen a la calle y el horizonte de la Revolución vuelve a levantarse. La abertura de este tipo de situaciones históricas reclama una preparación, una estrategia, una visión.      Esto es algo que sabían los anarcosindicalistas, que crearon frente a la Solidaridad Catalana, Solidaridad Obrera, y después de 1909 la CNT-FAI. Aunque, tampoco ellas y ellos pudieron finalmente decidirse, en 1936, a orientar de modo irreversible la Revolución. Como dice un camarada del norte, no fueron suficientemente anarco-bolcheviques.

 




14.  Han cogido el viento 


Un acontecimiento y su resonancia producen un efecto planetario, conmueven nuestros corazones, irrumpen entre-nosotros actualizando un lenguaje, nuevo y a la vez, absolutamente comprensible, pues antiguo. La insurrección Zapatista en 1994, las semanas insurrectas en Grecia en 2008. Uno inicia el ciclo de luchas de mitad de los noventa, inspira al movimiento antiglobalización, y, aún vivo, vive en nosotras. El otro señala, con su radicalidad y su amplitud, el ciclo de luchas de la crisis, las ocupaciones de plazas, las insurrecciones árabes, en cuyo flujo y reflujo, hoy y aquí, habitamos.
    No queremos decir que sean los únicos acontecimientos ni los más importantes. Hay otros muchos igualmente relevantes, Seattle y Génova, las banlieues francesas en 2005, Oaxaca en 2006, las revueltas en la cuenca minera del sur de Túnez en 2008, la lucha “contra las grandes infraestructuras y su mundo” en el Val di Susa en Italia, en la ZAD en Francia, contra la MAT en Catalunya. Por no hablar de la multiplicación sinnúmero de levantamientos locales, en todos los continentes, por todas partes los últimos años. 

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Decimos que señalan una sincronía especial entre los seres y la época. Han cogido el viento, resuenan con todo, conectan con un flujo de sensibilidad que recorre el planeta. Cabalgan los medios técnicos de la civilización capitalista con otros mundos, porque lo que estos acontecimientos señalan es una guerra entre mundos, una guerra entre formas de vida, una guerra entre formas de la potencia común que está lejos de resolverse. 

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15.  Las armonías 


La insurrección es un momento privilegiado para la magia. Ahí brillan los encuentros, las miradas que se cruzan por primera vez, la auto-organización que nos desborda siempre. Una sincronía del sentimiento, alegre, que incrementa la potencia de afectar y ser afectado, de hacer y pensar, de vivir y luchar.
     Pero alquímica es también una búsqueda más paciente de ese brillo que es la Revolución. De esa revolución que reduce a la hostilidad ambiente y abre el campo para una nueva forma de vida, sacudiéndose las deudas rituales del pasado, dando espacio a lo más débil y pequeño, afirmando la asociación libre, practicando el comunismo, construyendo la comuna. En ese trabajo encontramos a proyectos de construcción de autonomía, de investigación en tecnologías para la secesión, a proyectos de educación libre o libertaria y a tantos grupos y colectivos que ya han dejado de esperar.



16.  Romper el hechizo


En ocasiones, la fuerza espiritual es ritual o ritualizada (tendremos tiempo en el blog de hablar de ella). Pero, a veces, simplemente se da.
     Una actitud, unas palabras, que rompen el hechizo de la televisión infinita e irrumpen en nuestra percepción interna como un relámpago.





Un fuego brillante que ilumina una alteridad, que afirma una dignidad invencible. Invencible porque en esos momentos se muestra que hay algo más importante que la vida y la muerte. El brillo de una vida común por la que vale la pena morir. 

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     No nos referimos a una idea hecha de humo (ilusoria), sino de fuego (ilusionante). Visión (theorein) encarnada en una forma de habitar la tierra, cuyo sabor, cuya tonalidad, cuya belleza, conmueven nuestro ser con la fuerza de los elementos. 
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17.  Una constelación 


Hay un camino de ida y vuelta entre la sensibilidad común y la visión (theorein) que puede orientarnos. Un camino que no es tanto el de un individuo privilegiado – aunque todas y cada una de nosotras debamos recorrerlo – cuanto la síntesis de una constelación, construida a partir de ensayos y errores, compuesta por elementos técnicos, prácticos, habitacionales, guerreros, sensibles y, por supuesto también, imaginativos y teóricos.



18.  El flujo y el reflujo 


La sensibilidad común rebelde reclama momentos de excepción para encontrarse, encontrando un brillo y una resonancia que viajarán después por el tiempo y el espacio.
     Momento de excepción o gesto brutal que resquebrajando la “normalidad” abre un espacio-tiempo para la experimentación y el combate. Donde el orden y su distribución inercial de roles, tiempos y ambientes controlados queda en suspenso. Donde se abre, desatándose, un entramado de líneas de fuerza, de actos y encuentros que dividen el tiempo de una vida, pues se hacen inolvidables. Celebraciones de la pura existencia que parecen no terminar nunca. – Y, sin embargo, flujo y reflujo marcan los ritmos de toda realidad terrestre. En este sentido el deseo de revolución que habitamos reclama también momentos de centralidad, para circular, reelaborarse y alcanzar cierta consistencia y densidad por todas partes. Reclama, bajo alguna forma, una nueva Internacional.




19.  La magia de la insurrección 


La fuerza espiritual se da en primer lugar en la insurrección, lo hemos dicho. La insurrección es un momento privilegiado para la magia, para el darse de una realidad transformada en dignidad, rango y belleza, una realidad que no nos separa ni nos deja fuera.
     La potencia de estos estallidos nos invita a una circulación intensa, de seres y de correspondencia, sin embargo, no se trata de perseguirlos hasta agotarnos, buscando, en la espontaneidad de un primer encuentro afortunado lo que solamente el arte de la preparación paciente, de la construcción colectiva y de la lentitud, lo que solamente el arte de la presencia puede darnos: las condiciones para vencer la guerra entre mundos.



OVNI - London, 2011 - I don't call it rioting

Don't call it rioting, I call it an insurrection". 

London, 2011 [OVNI] &&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

“¡Un poco de respeto para un viejo afro-caribeño! En este país va a pasar algo serio, muy serio. ¡No, no son disturbios! ¡Es una insurrección, la insurrección del pueblo! Es lo que está pasando también en Siria, en Liverpool, en Haití, en Trinidad... Es la naturaleza del momento histórico.” Entrevista sobre los acontecimientos de Londres en el verano de 2011, con el escritor y vecino Darcus Howe.

Fragmentos insurreccionales

Fragmentos insurreccionales  

Marcello Tarì



[Es este un texto importante para nosotras porque apunta, ya en 2011, algunas de las cuestiones esenciales necesarias para comprender "qué está pasando". Por esa razón hemos creído necesario traducir algunas partes, algo que no queremos hacer muy a menudo. La traducción está hecha a vuela pluma, forzando a veces el idioma, pero queriendo respetar la intensidad del texto y las ideas. 
El texto está completo en italiano más abajo. Fue publicado en Alfabeta2 hace unos dos años.]

En tiempos excepcionales fenómenos normalmente considerados marginales devienen esenciales y delinean lo común de una época. Estamos viviendo uno de esos tiempos.

Empezar en medio

Se había pensado que palabras como insurrección, revolución, anarquía y comunismo habían sido recluidas para siempre en estrechos ambientes "antisistema" y que no quedaba, en el mejor de los casos, más que repetir cada otoño el ritual movimentista. Pero hoy, en presencia de movimientos insurreccionales difusos, son los movimentistas quienes propiamente se encuentran en minoría. [...]

De hecho, es de verdad imposible no conseguir vislumbrar en su fría secuencialidad la cadena insurreccional que desde la revuelta de las banlieues francesas del 2005 corre hasta los disturbios del último agosto inglés. En medio – son este tipo de secuencias históricas las que muestran qué quiere decir empezar en medio – están el incendio de Copenhagen, la revuelta contra el CPE, la interminable insurgencia griega, la guerrilla de Campania, la insurrección en los países del norte de África, el bloqueo de las refinerías en Francia, el 14 de diciembre romano, la batalla del 3 de julio en Val de Susa y tantos otros fragmentos  – una fiesta, un encuentro, una frase  –  que resuenan el uno con el otro distorsionando finalmente la triste sinfonía imperial que hasta hace solamente muy poco recomenzaba idéntica, siempre desde el principio, profundizando el aburrimiento de un mundo sin forma. La forma, de hecho, se define no por la reconciliación sino por la guerra entre dos principios, decía el viejo Lukàcs. Y la forma ha llegado, al fin. Podemos entonces repetir, intensificando la polarización: la forma común viene dada por una incesante reelaboración del enfrentamiento local entre formas de vida. Toda una redefinición de la sensibilidad se juega en esta ruptura del ciclo neurótico de los "movimientos sociales".

Si conseguimos hoy sentir la época como una verdad, es decir como un hecho que tenemos en común , lo debemos a este ritmo insurreccional que imprime una forma dentro del tiempo. Tiempo y forma que tienen el aspecto de una guerra por la definición de la vida misma, pues se elaboran en todas partes como insurrección contra ese ambiente, hostil porque inhabitable, que se concreta en la invasiva positividad de la metrópoli. Mas, definiéndose así, se despide también de las más variadas definiciones de la guerra que de una parte a otra lo refieren todo a una cuestión militar.

Nueva dinámica insurreccional: formación de máquinas de guerra no-militares, por lo tanto imposibles de ser recuperadas por la esfera estatal de la representación pero también por la expresividad informe del Imperio. Es verdad, repitámoslo, son fragmentos: ¿cómo podrían no serlo todos estos momentos, cosas, cuerpos, afectos que circulan y se levantan contra un dominio que se quiere totalidad? Los fragmentos buscan lo común y no la totalidad, que al contrario quieren destruir. La sociedad, en este sentido, es una ficción que se auto-denuncia en cuanto tal, mientras una lluvia incesante de fenómenos "marginales" hace colapsar cada uno de los principios que presiden el mantenimiento del civismo. Fragmentos y fragmentos y otra vez fragmentos que resuenan de un lado a otro del mundo denotando una crisis que antes que económica es de orden metafísico. No serán ciertamente demandas del tipo "alternativa de gobierno" o "fiscalidad única europea" las que conseguirán poner de acuerdo aquello que es incomponible.

Pero es propiamente en este vivirse por fragmentos, de hecho, que nuestro tiempo es mesiánico y que la cuestión del comunismo aparece en su insuperable actualidad.